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Le Roi est mor, vive le Roi!

sábado, 24 de enero de 2009

Portrait of Louis XVI of FranceImage via Wikipedia

Este pequeño ejercicio tiene dos simples funciones; una de ellas ideal (e improbable) la otra de ellas estilística.


Explico la primera; la ideal.


En vista de que el último proyecto que me ha golpeado intempestivamente es “La muerte voluntaria considerada como una de las bellas artes: por una teoría, estética y ética.”, he decidido tratar de comprender a los sujetos que pretendo estudiar; no estudiando las causas y azares que los llevaron a tomar tal decisión, sino intentar ponerme en sus lugares; en su lugar, para esto recurriré a una técnica poco ortodoxa... escribiré una nota suicida, teniendo en mente que inmediatamente terminando de escribir la nota pasaré de las palabras a la acción sin miramientos.


Esta idea se me ha ocurrido en un momento histórico en el que me es muy fácil ponerme en esa situación hipotética (agradecimientos al humor que solo tienen los poetas).


La función estilística.


Quiero experimentar en un género de la literatura que es poco tomado en cuenta; ni siquiera es considerado género por los autores “mayores” (o como prefiero llamarles “Las Vacas Sagradas”); más esto no tiene por que sorprendernos, esas vaquitas, cuando se suben en su trono difícilmente pueden ver lo que hay más allá de sus narices. Para esto; después de esté texto “colgaré” en diversos “haven's” en internet una serie de cartas suicidas, elegidas de manera completamente arbitraria (¿es eso una sorpresa en mis gustos?).


De la misma forma aprovecharé esté espacio para dar a conocer un poco de lo que sería mi texto sobre la muerte voluntaria; a la vez que encontrarán mucha influencia (contaminación) del pensamiento de A. Camus... con el tiempo me desharé de esa carga.


Y si han llegado hasta aquí puedo inferir dos cosas, solo dos; o son unos voyeurs o en realidad están interesados en el texto por algo más allá de los delirios de un neurótico a punto de dar el último respiro. Optaré por la primera opción.


Le Roi est mor, vive le Roi!


Esta francofonía me revela algo; algo muy importante en esté momento. Nadie es necesario, todos somos contingentes, no somos únicos e irrepetibles, somos la mierda cantante y danzante del mundo. Ni siquiera el Rey es tan necesario para sus subditos; la costumbre francesa nos lo mostró hace siglos; Louis XVI, Lousi XV, Louis XIV, después de muertos ¿Para qué esperar a Amigos míos; no se engañen con el tono trágico del inicio, les garantizo que en este momento estoy muy lejos de estar triste o infeliz, au contraire, me invade una felicidad casi total, cada fibra de mi existir vibra en armonía con cada parte del universo. Soy un iluminado.


¿Por qué no vivir, por qué escoger morir? Por que he aprendido a amar la vida; por que he dedicado cada día de mi en aprender a amarle, a ser uno con ella y me dí cuenta de que la mayoría de los que dicen amar vivir mienten; pues desdeñan una parte importantísima de ella: La muerte.


Vida y muerte son una y no-dos, no están separados; la una da sentido a la otra; de la misma manera que no podríamos conocer la miseria sin la abundancia, el placer sin el dolor, ¡Nunca sabríamos a quién amar si no le hemos odiado!


Hasta ahora parece que hablo de tesis contrarias, como si esto fuera una lógica binaria: malo/bueno, vivir/morir, vigilia/sueño... pero ¡Oh! Tengo que revelarles que la práctica me lo ha mostrado; no hay diferencia entre una y otro; no-dos, son una todas las cosas, esto escapa a nuestra percepción. Y la única forma de unirlas es a través de una ascesis. Pero no la ascesis de los decadentes; esos inmundos degenerados que rechazan el cuerpo; nuestra ascesis tiene que estar en la búsqueda de la voluptas y la búsqueda de un ars vivenvi. Mi suicidio es el remate, el gran final... mi suicidio es el resultado de mi arte, mi arte es el resultado de mi suicidio.


Como verán, incluso las razones de mi suicidio aparentan una absurdidad increíble. No lector, no lo aparenta, lo es.


Les hablaré por ultima vez sobre la vida; vida que estoy a punto de abandonar con La Gran Sonrisa.


Valhalla I'm coming!


Y seré breve; pues ya otros han dicho más y mejor lo que me interesa. La vida es un estado, no tiene más relevancia que eso, es la antesala a algo que tiene igual o menor importancia, la muerte. Nacemos, crecemos, cogemos, bebemos, fumamos, bailamos... y todo para... ¿Qué? ¿Hay alguna posibilidad de trascendencia? No, puedes en esta vida coger hasta que se te desgasten los genitales... ¿y a alguien le importa? Puedes lograr un doctorado honoris causa, o escribir algo comparado al Also sprach Zarathustra... y nada de eso te salvará de morir, nada cambiara tu destino, nada de lo que hagamos nos volverá inmortales... todos los honores conseguidos en una vida se irán al carajo al momento de tu muerte, la vida no tiene mucha relevancia como verás.


Una vez que estamos inmersos en esta tragedia (griega, muy griega), nos vemos condenados a tomar decisiones, muchas decisiones... la primera es: Si la vida es un absurdo, no hay posibilidad de trascendencia, ¿vale la pena vivir? ¡Desde luego que si! Nada es más dulce que ir por el mundo consciente de nuestra tragedia robando las mieles y hieles del mundo, nada es más libertador que estar consciente en todo momento de nuestra inminente muerte. Vivir nos da las posibilidades de reír en la cara de los muertos. Esta fue la opción que yo tomé, yo elegí vivir... eso hace paradójica mi suicidio... pero de eso hablaré más adelante.


La otra opción es el suicidio... el suicidio de “reacción”; de aquél que se sabe incapaz de encarar al mundo, de aquél que es cobarde, más no juzguemos tan rápido, una salida es tan valida como la otra; solo que corresponden a distintos tipo de humano. Hay quienes son fuertes, hay quienes no.


Valhalla I'm coming!


Yo elegí vivir y se me presentó otra interrogante: Una vez estando consciente de la tragedia ¿Cómo hace la vida tolerable? La respuesta es... arte y amor; no vistos como refugios, sino como afirmación de la tragedia y llevándola (a la tragedia) hasta sus ultimas consecuencias.


¡Hay que amar! Pero amar en cantidad más que en calidad (esto lo aprendí el buen profesor Camus); hay que probar la miel hasta colmarse, pues sabemos que nuestra muerte es inminente; no hay que perder más tiempo del necesario en un lugar, hay que desplazarse, amar muchos y amar a todas con la misma intensidad. Aunque, yo no pude escapar, quedé atrapado en un par de ocasiones, tengo que decir que también he amado “de más” (de nuevo una cuestión de tiempo) dos veces; las dos veces que me reafirmaron mi tragedia: Una no me cree que la amo, la otra no valora que la ame. Así empecé a coleccionar una tragedia tras de otra.


Pero siempre nos queda el arte... Y no es el caso como el del joven de ese famoso cuento de Wilde (La rosa y el ruiseñor); sino del que entra al arte por el arte mismo. El arte más grande que puede haber es el epimeleia heatou, “ocupate de ti mismo”. Volver nuestra existencia una obra de arte, ocuparnos de nosotros a tal manera que seamos obras de arte caminando. ¿A qué podría estarme refiriendo? No me refiero al ridículo discurso de nuestra sociedad de consumo; que versa: “Sé perfecto, sé escultural, sé hermoso”. No, me refiero a hacer de nuestro cuerpo un reflejo de nuestro pensamiento que desafía a la tragedia a través de la aceptación. Hacer de nuestro cuerpos una afirmación de la vida y la tragedia por sobre todas las cosas.


Yo sé que me quedan aun varias cosas por vivir, pero soy un hombre comprometido con el arte...


Últimamente he estado trabajando en un texto sobre el suicidio, en él quiero proponer el suicidio como una forma de arte. ¿Qué mejor que una demostración de a lo que me refiero? Llevando el arte hasta sus últimas consecuencias; sé que los vieneses entenderán muy bien a lo que me refiero.


Haré de mi muerte voluntaria un poema de Mallarmé, una prosa nietzscheana y una pintura de Velázquez, todo al mismo tiempo y, a la vez, quedará todo documentado en vídeo.


Así como vine a la vida, así me voy; con LA GRAN SONRISA.


Valhalla I'm coming.


Josué Castillo.


Día x del mes y del año z


PD.- Espero me den el título de lic. En filosofía post-mortem, pues esto también podría ser considerada la exposición final de un tesis sobre el suicidio como un arte.

PD2.- Última pregunta: ¿No será el arte en sí mismo una forma de suicidio voluntario y perpetuo?

PD3.- Muero joven, pero no inexperto.



De los detalles del acto.


Como es mi voluntad hacer de el suicidio una obra de arte, tenía que aplicar esa idea a mi propia muerte; así que he pensando en dos opciones para realizar el acto.


Seppuku: Realizar el seppuku frente a una copia de mis trabajos completos, previamente me bañaría en gasolina por lo que con el wakizachi aun entre las manos prendería un encendedor. Todo gradado en vídeo... y si llegasé a gritar de arrepentimiento que mis textos no fueran tomados en cuenta; pues entonces lo que escribí sería una mentira y yo un farsante.


Mis últimas palabras sería.. Le Roi est mort, vive le Roi!


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Prefacio de Oscar Wilde a "The pictura of Dorian Gray"

jueves, 15 de enero de 2009

A picture of a copy of the edition of Lippinco...Image via WikipediaComparte este texto que me ha dejado encantado... es hermoso... también he publicado sobre Dorian Gray Aquí


THE PREFACE


The artist is the creator of beautiful things. To reveal art and

conceal the artist is art's aim. The critic is he who can translate

into another manner or a new material his impression of beautiful

things.


The highest as the lowest form of criticism is a mode of autobiography.

Those who find ugly meanings in beautiful things are corrupt without

being charming. This is a fault.


Those who find beautiful meanings in beautiful things are the

cultivated. For these there is hope. They are the elect to whom

beautiful things mean only beauty.


There is no such thing as a moral or an immoral book. Books are well

written, or badly written. That is all.


The nineteenth century dislike of realism is the rage of Caliban seeing

his own face in a glass.


The nineteenth century dislike of romanticism is the rage of Caliban

not seeing his own face in a glass. The moral life of man forms part

of the subject-matter of the artist, but the morality of art consists

in the perfect use of an imperfect medium. No artist desires to prove

anything. Even things that are true can be proved. No artist has

ethical sympathies. An ethical sympathy in an artist is an

unpardonable mannerism of style. No artist is ever morbid. The artist

can express everything. Thought and language are to the artist

instruments of an art. Vice and virtue are to the artist materials for

an art. From the point of view of form, the type of all the arts is

the art of the musician. From the point of view of feeling, the

actor's craft is the type. All art is at once surface and symbol.

Those who go beneath the surface do so at their peril. Those who read

the symbol do so at their peril. It is the spectator, and not life,

that art really mirrors. Diversity of opinion about a work of art

shows that the work is new, complex, and vital. When critics disagree,

the artist is in accord with himself. We can forgive a man for making

a useful thing as long as he does not admire it. The only excuse for

making a useless thing is that one admires it intensely.


All art is quite useless.


OSCAR WILDE



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Elogio a la Venganza I

jueves, 17 de julio de 2008

En la imagén: Némesis, diosa de la venganza

Elogio a la Venganza I

Josué Castillo Guevara


[AUTOCENSURA], cuya gracia y comentarios me han inspirado a iniciar este y muchos nuevos proyectos.
Mentí, realmente si tengo una imaginación hiperactiva... Would you help me to carry the stone?


"Si tengo por cierta la absurdidad que rige mis relaciones con la vida, si me empapo de la sensación que embarga ante los espectáculos del mundo, de la clarividencia que me impone la búsqueda de una ciencia, debo sacrificarlo todo a esas certezas y debo mirarlas a la cara para poder mantenerlas. Sobre todo debo ajustar a ella mi conducta y seguirlas en todas sus CONSECUENCIAS, hablo aquí de HONRADEZ."

Albert Camus, "El mito de Sísifo"


Parte I


De la Venganza y su relación con el reino de lo humano.



¡Agh! Querido lector, ¿sabes qué es la venganza? Puedo casi adivinar tu pensamiento... No, no es así, no es solo eso, es más de lo que puedes llegar a pensar en estos momentos, es más de lo que tus opiniones, fundadas en intuiciones falsas y rencorosas pueden ver, por ahora... déjame conversar contigo esta noche, verás, si pones atención, que en tus prejuicios contra la venganza hay mucho de equivocado y poco de rescatable.

Para conocer los prejuicios que se tienen contra la Venganza basta con revisar un poco la historia. Y veremos con qué clase de males se ha relacionado a la Venganza, pues los comunes la tienen en poca estima, influenciados por muchos cultifilisteos y hombres santos y decadentes. Me propongo ahora mismo, con el permiso de su Alteza Venganza, a hacer una defensa de sus honorables designios, que a diferencia de lo que el populacho piensa, son mucho más provechosos que los decadentes y ridículos consejos de sumisión y silencio de la sociedad bien pensante.

Contra los idealistas

¡Agh! ¡A calmar perros! Que desde ya escucho sus ladridos, ustedes los que han envenenado al populacho con sus discursos "humanistas" y llenos de cursilería fútil, esas gentes enfermas de moralina ya están gritando: "Pero eso es indigno de un hombre de verdad" y diré: ¿¡Quién aquí es es verdaderamente hombre!? ¿¡Quién aquí sabe por lo menos lo que es un hombre!? ¿¡Lo sabrá el idealista que se ha inventado mundos suprasensibles ó el que se enfrenta y piensa la realidad -sangrante y- concreta!? Y después de responder esta pregunta ¿¡Puedes reclamarme y poder mirarte en el espejo!?

Estos idealistas morales que han envenenado mentes a lo largo de la historia poco saben del hombre de carne y hueso. Ellos hablan de un hombre, uno "naturalmente bueno", que es racional y encuentra su felicidad en la supresión de las pasiones, hablan de uno que muy probablemente viva en el topos uranus... por que cada ves que le busco simplemente no le encuentro... ¿Será que ese hombre solo existe en la imaginación pútrida de los idealistas morales?

Yo al referirme a los hombres no hablo de ~esos~ hombre, yo hablo de los hombres y mujeres que viven junto a mi, los que comen cerca de mi, los que sufren, cagan, beben y fornican gustosos, los que se preocupan más por el dinero, la comida y el sexo que por la supuesta transmigración de las almas,. Hombres y mujeres pasionales, viscerales, orgullosos, vanidosos, irracionales, absurdos, heroicos y trágicos, es a ustedes a quienes y por quienes hablo queridos lectores... ese es el hombre que yo soy, esos son el hombre y la mujer que tú, a pesar de todo, eres.

Toma consciencia de este absurdo, de esta condición humana que es tan tuya como mía, pongamons críticos y mordaces. Pensemos con nuestro cuerpo, usemos el conocimiento de la experiencia y lancémonos en una contienda en contra de estos hombrecillos débiles y enfermos,.

Te aseguro que encontraremos detrás de estas posturas una contradicción que resultará pútrida y desagradable a nuestros ojos de hombres conscientes y consecuentes.

¿Por qué estoy tan seguro de que vamos a encontrarnos con una contradicción? ¡Sus postulados mismos son un acto de venganza! Su razonamiento funciona de manera vengativa, esconden dentro de sí, todo el odio a la vida, al hombre, al mundo; odio del que solo son capaces los hombres enfermos, los cultifilisteos... en fin, los decadentes. ¿De dónde vendría esa venganza? Me preguntarás ¿Qué puede llevar a un hombre de carné y hueso, como tu y yo, a tener esa enfermedad, los delirios de moral metafísica? Me seguirás cuestionando. Te digo: El enfrentamiento con la realidad no es sencillo, enfrentar al absurdo y lo irracional es un labor titánica que los decadentes no pueden soportar, al darse cuenta de que la misma naturaleza los desprecia, ellos inventan una moral metafísica que les permita perpetuarse, buscan envenenar todo lo sano, enferman a la sociedad, convencen al populacho de que lo bueno, lo vivo, lo dinámico es malo y ensalzan los valores decadentes como la compasión y la sumisión. Es esta pues, su forma de luchar contra su Némesis, los aristócratas y sus valores.

¿Puedes ver ahora esa contradicción a la que me refería? Estos hombres están en una venganza perpetua contra el mundo por no dejarse aprehender por sus estrechas mentes, están en venganza por que les falta vitalidad y son decadentes, esa es la razón por la que odian lo vivo, dinámico y sano... En fin, estas doctrinas morales, son la única forma en que logran sobrevivir los decadentes, estas doctrinas morales, que reniegan de las virtudes de la venganza, mientras hacen uso de sus favores en secreto, buscan ulteriormente, adueñarse de estos impulsos vitales y puros (entre los que figura la venganza) y privar de ellos a los demás.

Piensen conmigo queridos lectores, ¿Qué tan naturales son las ideas morales de estos hombrecillos? ¿Por qué tomar por modelo a seguir una idea de hombre despegada del hombre de carne y hueso.

Final de la primera parte.



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Locura según Ambrose Bierce

domingo, 29 de junio de 2008

De su "Diccionario del diablo":

Loco, adj. Dícese de quien está afectado de un alto nivel de independencia intelectual; del que no se conforma a las normas de pensamiento, lenguaje y acción que los conformantes han establecido observándose a sí mismos; del que no está de acuerdo con la mayoría; en suma, de todo lo que es inusitado. Vale la pena señalar que una persona es declarada loca por funcionarios carentes de pruebas de su propia cordura. Por ejemplo, el ilustre autor de este Diccionario no se siente más convencido de su salud mental que cualquier internado en un manicomio, y --salvo demostración en contrario-- es posible que en vez de la sublime ocupación a que cree dedicar sus facultades, esté golpeando los puños contra los barrotes de un asilo y afirmando ser Noé Webster, (autor del diccionario Webster) ante la inocente delectación de muchos espectadores desprevenidos.

Locura, s. Ese "don y divina facultad" cuya energía creadora y ordenadora inspira el espíritu del hombre, guía sus actos y adorna su vida.


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