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Spinoza con nosotros.

viernes, 27 de noviembre de 2009


Escritores y poetas, músicos y cineastas, pintores también, y hasta lectores ocasionales pueden descubrirse spinozista más fácilmente que los filósofos de profesión. Se trata de la concepción práctica del plan. No es que uno sea spinozista sin saberlo; se trata más bien de un curioso privilegio de Spinoza, de algo que sólo él parece haber conseguido. Es un filósofo que dispone de un aparato conceptual extraordinario, extremadamente trabajado, sistemático y científico, y no obstante es hasta el más alto punto objeto de un encuentro inmediato y sin preparación, de modo que un no-filósofo, o incluso un hombre completamente inculto, puede recibir de él una repentina iluminación, un flash. Es como si uno se descubriera spinozista, llegara el medio de Spinoza, fuera aspirado, arrastrado al sistema o a la composición. Cuando Nietzsche escribe <<instintivo>>1, no habla solamente en cuanto filósofo. Un historiador de la filosofía tan riguroso como Víctor Delbos quedó impresionado por este rasgo:2 el doble papel de Spinoza, simultáneamente como modelo exterior muy elaborado y como impulso secreto interno; la doble lectura de Spinoza, lectura sistemática qu persigue la idea de conjunto y la unidad de las partes, pero también lectura afectiva que ignora el conjunto, pero que arrebata o desmonta, mueve o aquieta, agita o calma conforme a la velocidad de tal o cual parte. ¿Quién es spinozista? A veces, ciertamente, el que trabaja sobre Spinoza, sobre los conceptos de Spinoza, siempre que lo haga sin escatimar el reconocimiento y la admiración. Pero también el que, sin ser filósofo, recibe de Spinoza un afecto, un conjunto de afectos, una determinación cinética, un impulso, el que hace de Spinoza un encuentro amoroso. El carácter único de Spinoza consiste en que él, el más filósofo de los filósofos (contrariamente al mismo Sócrates, quien sólo siente necesidad de la filosofía...) enseña al filósofo a prescindir de la filosofía. Y es en el libro V3, que no resulta en absoluto el más difícil, aunque sí es el más rápido, donde ambos se reúnen, el filósofo y el no-filósofo, como en un solo y mismo ser. Por eso, ¡qué extraordinaria composición la de este libro V!, ¡cómo se enlazan en él el concepto y el afecto! ¡Y cómo se prepara este abrazo, cómo lo hacen necesario movimientos celestas, movimientos subterráneos que componen a la par los libros precedentes!


Spinoza con nosotros, Gilles Deleuze.

1Cf. Nietzsche, carta a Overbeck, 30 de julio de 1881.

2Delbos, le probléme moral dan la philosophie de Spinoza et dan l'histoire du spinozisme, Alcan, Es un libro de mucha más importania que el libro clásico del mismo autor, Le spinozisme, Vrin.

3Se refiere Deleuze al libro V de la Ética

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De mis sueños II: Deleuze y Foucault

domingo, 15 de junio de 2008



Hoy mientras dormía tuve un sueño bizarrísimo, no es misterioso, no es enigmático, simplemente es; tal ves, el colmo de mi obsesión por "filosofar" todo.

En mi sueño estaba yo entrando a una cafetería-bar no muy lujosa; pero tampoco de mala muerte, y estaban sentados en una pequeña mesita redonda Michel Foucault y Gilles Deleuze.

Deleuze estaba fumándose una pipa e iba vestido con un abrigo elegante, algo formal, pero bueno, el no se inmutaba por nada de lo que pasaba a su alrededor. Foucault, bebiendo café, voltea a verme (el estaba vestido mucho más casual, incluso con lo recuerdo con unos pantalones color caqui, y una sudadera blanca muy sencilla, pero no por eso de mal gusto) y con una sonrisa me dice:


Al final, todos somos un discurso trágico, tal ves a primera no lo ves, pero no podemos escapar de ello, es nuestra condición.


Deleuze simplemente me voltea a ver y eso es todo, no hay enigma, no hay acertijo.

La segunda parte del sueño es con personaje recurrentes en mis sueños... no tiene caso contarla, es demasiado mía.

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